
El contrato temporal, al igual que otro tipo de contratos establecidos entre el trabajador y la empresa contratante, confirma la relación laboral entre ambos. Es un tipo de contrato que resulta interesante para cubrir una baja, participar en una campaña agrícola, etc. Se regula en el actual Estatuto de los Trabajadores en España. Hoy te contamos todo sobre este tipo de contrato.
¿Qué es un contrato temporal?
Como imaginas por su nombre, un contrato temporal es el que tiene una duración temporal. Es decir, no es de carácter ordinario o indefinido. Aunque puede renovarse, digamos que vence. También se le conoce con el nombre de contrato de duración determinada.
¿Cuándo se permite?
El contrato temporal a menudo se lleva a cabo por circunstancias de la producción o sustitución de una persona trabajadora.
Claro que, es importante no confundirlo con el de fijo discontinuo, porque no son lo mismo. En el caso del contrato temporal, se debe recoger la causa y también circunstancias que justifican la contratación. Además, puede ser a jornada parcial o completa y hay unos límites.
A la hora de firmar un contrato temporal, es importante conocer y revisar las cláusulas del contrato. Ten en cuenta que, en el caso de que haya algún error, podría considerarse fraude de ley y pasar a fijo.
Tipos de contratos temporales
Aunque hasta hace unos años se reconocían distintos tipos de contratos temporales como de interinidad, por circunstancias de producción, de formación y aprendizaje, contrato por obra y servicio y contrato en prácticas, en la actualidad existen principalmente 2 tipos de contratos temporales que debes conocer. Son estos:
Contrato de duración determinada por circunstancias de la producción
Este tipo de contrato temporal o eventual suele firmarse con las empresas que requieren de un trabajador durante un tiempo concreto. Por ejemplo, bien por contrataciones realizadas en las épocas del año en las que aumenta el trabajo como campañas agrícolas, para cubrir vacaciones o incluso periodos de alta demanda como Semana Santa o Navidad.
Estos contratos por circunstancias de producción se realizan para atender las exigencias puntuales de una empresa o sector. Son interesantes porque permiten disponer de personal para hacer frente al exceso de trabajo o de mayor demanda en momentos puntuales del año.
Contrato de duración determinada por sustitución
Como imaginas por su nombre, el contrato de duración determinada por sustitución abarca esos casos en los que se necesita cubrir a una persona que tiene derecho a la reserva del puesto de trabajo. Para ello, debe especificarse el nombre de la persona sustituida y la causa de la sustitución. Asimismo, solo pueden coincidir juntas durante 15 días.
Este tipo de contrato puede usarse para completar la jornada reducida por otra persona trabajadora. En la actualidad, también es interesante en procesos de selección o promoción, para su posterior cobertura definitiva a través de un contrato fijo.
¿Cuál es la duración de un contrato temporal?
Dependiendo del tipo de contratación de este contrato y motivo por el que se realiza, puede variar el tiempo de su contrato.
- La duración máxima del contrato de duración determinada por circunstancias de la producción, si la causa es imprevisible, es de máximo 6 meses, ampliable a 1 año por convenio. Puede haber prórroga.
- Para el caso anterior pero causa previsible, la duración máxima será de 90 días en el año natural, que puede llegar a 120 en el caso de campañas agrícolas o agroalimentarias. Eso sí, no podrán usarse de manera continuada.
- Por sustitución, la duración no podrá ser superior a 3 meses o un plazo inferior según convenio.
En los demás casos, puede considerarse fraude de ley y conversión del contrato a fijo.
Si quieres saber más, puedes consultar en la web información sobre la indemnización aplicada a los trabajadores con contrato temporal y las cláusulas que deben figurar en un contrato de trabajo.