Tres puntos que dominar antes de ir a la entrevista de empleo

Has conseguido concertar la entrevista de empleo que querías. Te toca presentarte cara a cara.

Por supuesto, necesitas información sobre la empresa, responder a las preguntas típicas del entrevistador correctamente y prepararte mentalmente. Estudiemos cada punto al detalle.

Información sobre la empresa

Es muy difícil mostrar interés por algo desconocido. Saber los objetivos de la empresa, sus últimas actuaciones  y si han aparecido noticias sobre la empresa en los medios de comunicación es una buena forma de mostrar tu interés por el puesto y tu validez para ocuparlo.

También entérate de los productos o servicios que la empresa ofrece, la competencia y el mercado donde tiene negocios: consulta la web de la compañía. La mayoría de los datos de la empresa los podrás encontrar hay.

Además, prepárate preguntas para el entrevistador. Te ayudarán a conocer cuál va a ser tu lugar en la empresa. Algunas cuestiones que podrías utilizar son: ¿Cuál será mi papel en la organización de empresa? ¿Qué incidencia tendrá mi trabajo en los objetivos de la empresa? ¿Qué os hace diferentes de la competencia?

Información sobre ti mismo

El reclutador sacará una imagen determinada de ti a partir de la entrevista. De esa imagen tú eres el único responsable y tienes que prepararla. No intentes memorizar respuestas a preguntas como “¿Cuál es tu punto fuerte?” Una respuesta inmediata sólo servirá para que el entrevistador crea que ni has pensado la contestación. Si te plantea la cuestión de manera menos directa puedes confundirla y equivocar la respuesta.

En vez de memorizar, escribe en un papel cosas que demuestren tus puntos fuertes. No te los aprendas, pero sé consciente de cuáles son. De este modo, estarás preparado para responder a cualquier pregunta teórica y complementarla, si hace falta, con tu experiencia.

Preparación mental

Los nervios traicionan en momentos tan delicados como una entrevista de empleo. Las causas pueden ser varias: el deseo de conseguir el trabajo, una pregunta que te desconcierta, el no sentirte a gusto con el entrevistador, etc. En esos instantes tu reacción es totalmente inesperada y, en la mayoría de casos, inapropiada.

Todo el mundo puede tener un lapsus y perder la concentración, pero hay una serie de técnicas que te pueden ayudar a relajarte en esos momentos y mantenerte en el lugar.

  • Piensa en lo que está pasando: Si estás perdiendo el hilo de la conversación o no entiendes las preguntas, procura describir mentalmente la situación. “Hay una persona detrás de una mesa que está haciéndome preguntas”. A través de estas descripciones consigues mantenerte en el presente.
  • Concéntrate en tu respiración: Si te pones nervioso aspira hondamente y expulsa el aire poco a poco. Deja que el cuerpo se vaya relajando.
  • Mira al entrevistador: Busca la facción de su cara que más te guste. Al encontrar algo positivo del entrevistador reduces tus nervios.