Redes Sociales y su funcionamiento

Para comprender las redes sociales y su funcionamiento se van a revisar los dos elementos principales que las componen: los nodos y las conexiones.

Nodo o ego: son aquellos elementos constitutivos de cualquier red social. Son nodos tanto personas como entidades o recursos que interactúan en un ámbito social.

Cada uno de nosotros, como personas que pertenecemos a redes, somos nodos, al igual que el resto de personas y entidades que se encuentran dentro de esas redes.

En este sentido, y centrándonos en la red de empleo, serían los nodos de esta red todas aquellas personas que potencialmente pueden generar la posibilidad de conseguir un trabajo o de que se considere nuestra candidatura en un proceso de selección de personal.

Algunos ejemplos de estos nodos de red de empleo pueden ser: clientes, proveedores, profesores de cursos de especialización, compañeros de estudios, otros profesionales, familiares, vecinos, etc.

Relaciones: son las conexiones que establecen el vínculo entre los distintos nodos de una red social. Hay tres elementos que caracterizan las relaciones: direccionalidad, medios de comunicación y fuerza.

Direccionalidad: es el sentido que tienen las relaciones entre los distintos nodos de una relación. Dentro de la direccionalidad se puede analizar su reciprocidad (hasta qué punto existe correspondencia entre los nodos o lo que es lo mismo, hasta qué punto la relación es equivalente) y su simetría (que define hasta qué punto los nodos se encuentran en la misma posición).

Medios: son los canales (o medios) de comunicación que utilizan los nodos integrados en la red: correo electrónico, correo postal, teléfono, etc.

Fuerza: entendida como la diversidad de temas que se abordan entre dos nodos (la relación tendrá más fuerza cuantos más temas se traten: trabajo, familia, ocio, etc.)

Frente a las relaciones fuertes (en las que se da una relación equivalente entre los nodos y estos se encuentran en una posición simétrica) típicas entre los amigos más íntimos y la familia, existen las relaciones débiles, en las que no hay relación de equivalencia y los nodos se encuentran en distinta posición.

Estas relaciones, las débiles, son las que normalmente se establecen en el entorno laboral y son las que se entablan con mayor frecuencia en el proceso de búsqueda de empleo.

Así, cuando se entra en contacto con profesionales de recursos humanos, trabajadores de otras empresas, consultores, etc., se establecen relaciones débiles que es sumamente importante cuidar y potenciar para tener éxito en la búsqueda de empleo.

Por otra parte se habla de relaciones inexistentes cuando se tienen identificados determinados nodos, pero no hay ninguna relación con ellos.

Por lo tanto, el objetivo es construir una red de búsqueda de empleo en la que habrá un número limitado de relaciones fuertes y un gran número de relaciones débiles, que son las que permitirán ampliar de forma significativa el conocimiento de oportunidades laborales y, en consecuencia, las posibilidades de acceder a potenciales ofertas de empleo.