Poner en marcha tu propia empresa

Has decidido arriesgar y poner en marcha tu propia empresa. Consideras que por tu formación, experiencia y capacidad económica puedes llevar adelante tu proyecto. Tras los primeros meses de trabajo, llega el momento de pasar factura. El primer balance se acerca y la cuenta de gastos aumenta. ¿Sabes cómo tienes que encarar esta situación?

Está claro que poner en marcha tu empresa, es el momento de analizar la cuenta de resultados que nos está dando nuestro negocio. Para ello deberemos tener en cuenta las ganancias y los gastos. Sobre el segundo punto es importante seguir un estricto control y ser consciente del importante coste e inversión que supondrá inicialmente para que arranque nuestro negocio.

El préstamo

Partamos de la premisa que para iniciar nuestro negocio nos hemos visto obligados a pedir un préstamo. Es el gasto número uno. Puede venir de una entidad financiera o de socios externos al negocio.

Por todo eso, siempre has de procurar analizar y valorar los posibles riesgos económicos de tu proyecto, sopesando tu capacidad de endeudamiento y evitando las desviaciones en los presupuestos. Es decir, que al poco de arrancar tu empresa verás realmente el peso que tiene ese préstamo y lo que puede llegar a condicionar tu empresa.

Lo mejor en estos casos es realizar una proyección financiera para los dos primeros años. Hay que tener en cuenta que al inicio serán muchos los gastos y además muy fuertes. Por ejemplo, deberemos contratar un seguro que pueda cubrir cualquier imprevisto que surja en nuestra empresa.

Más gastos

Primero has de controlar el dinero que entra y sale con un estado de pérdidas y ganancias. Está claro que las pérdidas se te dispararán en el momento de arrancar el negocio. Además, se ha de tener en cuenta las necesidades específicas que tendrá tu empresa y el considerable gasto que eso conlleva.

Tendrás que empezar por asumir el dinero que se te irá en el espacio físico, el local. Esto supondrá un coste elevado y estará en relación con la zona en que ubiques la empresa. A los gastos de la compra o alquiler del local se unirán los de los permisos, impuestos y licencias que deberás pagar.

Posteriormente deberás tener en cuenta los pagos a los proveedores, los gastos menores de caja, otros como el kilometraje o las dietas, las llamadas telefónicas y evidentemente las nóminas. Los salarios (Seguridad Social incluida), la publicidad, los viajes, los gastos de correo, los asuntos legales, el material de oficina, la luz, el agua, el gas, los intereses, la renta, los impuestos y licencias y los pagos de los posibles préstamos…se añaden a la lista de gastos.

Otro elemento que debes tener en cuenta es la posible externalización de servicios. Si no tienes a ningún contable de confianza, tendrás que contratar los servicios de una asesoría o consultoría. Ellos se harán cargo de la contabilidad de tu empresa, para que puedas dedicarte plenamente a tu negocio. Además, generalmente estas consultorías se hacen cargo de asesorarte en los temas financiero-fiscales que necesites como analizar las cuentas de explotación, supervisar el estado de las mismas, confeccionar los libros oficiales, etc. Eso sí, todo ello con un importante desembolso económico que has de tener en cuenta.

Sobre todo, recuerda que esta suma de gastos se da inicialmente debido a poner en marcha tu empresa. Ha de llegar un punto en que los ingresos superen toda la inversión y comiences a obtener beneficios. ¿Te atreves a arriesgar?