Podría ser un buen líder

Has pensado en un ascenso. Por los años que llevas trabajando y la experiencia que has adquirido, sientes que ya estás listo para liderar un departamento. Y entonces te preguntas, ¿podría ser un buen líder?

Tener un cargo de dirección no sólo significa más dinero y beneficios, también viene cargado de responsabilidades y retos. ¿Estás listo para enfrentarlos?

Cuando asumes un cargo de dirección y tienes un equipo que comandar, deberías asumir el liderazgo. Muchos dicen que un líder se impone, otros dicen que se asume de manera natural, y es que no queda claro si un buen líder nace o se hace.

Personalmente me inclino a pensar que se trata de una mezcla de ambas cosas, puesto que es necesario haberse formado en un ambiente nutritivo que nos ayude a tener una autoestima adecuada para no temer a los retos, pero también es necesario formarse para comprender no sólo el mercado sino también la forma más eficiente de relacionarse con equipos de trabajo.

Antes de plantearse si estás listo para ser buen líder, creo que es más importante preguntarse para qué quieres serlo. Si lo que deseas es un mejor sueldo y una oficina más grande, pierdes el tiempo… Bien podrías conseguir un mejor sueldo en otra compañía pero un en puesto de empleado regular, sin tener que comprometerte como líder.

¿Y qué significa ser líder? Ante todo, ser el guía de un equipo. Debes orientar a los trabajadores para que mantengan el foco, para qué sepan por qué hacen lo que hacen y puedan cumplir los objetivos de la compañía.

En líneas generales, creo que el buen líder debe:

Mantener la visión de la empresa: adelantarse a lo que pasa, a las necesidades de la empresa, de los clientes y de los mercados, para poder prepararse a satisfacerlos.

Saber motivar: un líder inspira a su equipo con su visión de un mundo mejor e infunden la confianza, el amor y la gratitud, en sus relaciones de trabajo.

Manejar su inteligencia emocional: debe identificar, usar, entender y manejar las emociones propias y ajenas, a través de un estilo de comunicación y acción que facilite la integración y la colaboración. Muchos lo hacen por instinto, pero otros pueden aprender a gestionar sus emociones en talleres y seminarios de inteligencia emocional.

Entrenar: no debe hacer las tareas de sus empleados sino enseñarlos a hacerlas. Y más allá de eso, debe impulsar la formación de un criterio propio que garantice que todos los miembros del equipo puedan responder a las exigencias del trabajo. Si sientes que debes desarrollar más esta habilidad de liderazgo puedes prepararte con seminarios y cursos de coaching. El coaching es una técnica fantástica para emprender un buen liderazgo que potencie las habilidades del equipo, y tú como líder la sabrás aprovechar al máximo.

Asumir riesgos: esa es la manera de estar comprometido con el cambio. Si siempre se hace lo mismo, siempre se obtiene lo mismo.

Fomentar el trabajo en equipo: nadie puede construir una obra grandiosa solo. Siempre es bueno contar con aliados que aligeren la carga. Un líder entusiasta facilita que el grupo esté cohesionado y que pueda alinear sus objetivos. El buen líder debe hacer corresponsables a sus trabajadores tanto de los triunfos como de los fracasos.

Después de leer esto, ¿crees que podrías ser un buen líder?