Los cursos no reglados son también efectivos

En una época en la que la especialización avanza a pasos de gigante, las empresas buscan a profesionales que encajen perfectamente en sus necesidades. Por eso, en muchos casos, son ellas mismas las que organizan sus propios cursos, para poder copar sus puestos de trabajo con trabajadores “ideales”.

Hoy en día, y sobre todo teniendo en cuenta la situación económica en la que nos encontramos y las cifras de paro existentes, la posibilidad de acceder a un buen puesto de trabajo es cada vez más complicada. Las causas no son sólo las circunstancias adversas de la economía o la alta competencia, sino también la falta de aptitudes específicas de los candidatos para los puestos de trabajo requeridos.

Los gremios, las asociaciones de empresas o las cámaras de comercio han observado que impartir sus propios cursos es una buena solución ante la falta de profesionales adiestrados para sus fines. Es por eso que se han decidido por diseñar sus propios planes de formación, que pese a que no están reconocidos a través de un título oficial, sí que son igualmente válidos para desempeñar las labores correspondientes a los gremios o asociaciones.

Facilidad para encontrar trabajo

De entrada, cabe decir que estos cursos son la herramienta perfecta de las empresas en busca de nuevos profesionales, pues es de ahí de donde se abastecerán a la hora de contratar nuevos trabajadores. Dicho de otro modo y analizándolo desde la óptica del trabajador, las personas que se decidan por incorporarse a esos cursos de formación más técnica son las que primero encontrarán un empleo en el sector al que se vincula el curso.

A más puestos de trabajo, más cursos del sector

Por otra parte, la oferta de esos cursos va directamente relacionada con la demanda de profesionales que establezca el mercado laboral. Por consiguiente, si no hay muchos puestos vacantes en ese sector, no saldrán muchas plazas para realizar esos cursos. Con lo que es difícil que los alumnos que opten por este tipo de formación no obtengan un lugar de trabajo al finalizar los estudios.

Cursos muy flexibles

En lo que concierne al tipo de formación, ésta es muy flexible, dependiendo en cada caso de las premisas que establezca el sector interesado. Pero por lo general, suelen ser de corta duración, de entre 300 y 500 horas, y de carácter meramente práctico y técnico.

Un buen complemento

Mayoritariamente estos cursos no suelen requerir una formación previa, aunque en ciertos casos sí sean preceptivos unos conocimientos mínimos.

Es por eso que este nuevo abanico de posibilidades también puede ir dirigido hacia la especialización práctica de profesionales con estudios ya dedicados a esas ramas, pues se ofrece una formación más práctica que teórica, fácilmente adaptable a una formación anterior de tipo Formación Profesional o incluso universitaria.