¿En qué se fijan las empresas para contratar trabajadores?

Aunque lógicamente depende de cada empresa el que valore más o menos determinados aspectos en los candidatos, se enumeran a continuación algunas de las características que, de forma más generalizada, buscan en la actualidad las empresas en los profesionales que incorporan.

En cuanto a características objetivas se pueden resaltar las siguientes:

Edad: en general se buscan profesionales jóvenes, siendo el tramo de edad situado entre los 25 y los 35 años el que con más frecuencia se establece como ideal en los candidatos.

Formación: sigue habiendo una gran tendencia a demandar titulación universitaria, aunque en líneas generales (salvo en aquellas profesiones que requieren la posesión de un título específico para ser ejercidas –abogado, arquitecto- ) se valora más el hecho de tenerla que el que esté directamente relacionada con el puesto de trabajo.

Por otra parte, se siguen demandando MBA y estudios de postgrado, que en este caso sí se requiere que estén directamente relacionados con la profesión.

Idiomas: sigue creciendo la tendencia a incluirlos en los perfiles de los puestos que buscan cubrir las empresas, siendo el inglés el que continúa siendo el más demandado.

También hay una tendencia creciente a incluir las lenguas autonómicas entre las características demandadas en las ofertas de empleo.

Conocimientos informáticos: aparecen como un requisito imprescindible en la totalidad de los perfiles cualificados.

Entre el resto de aspectos que más se valoran en el mercado laboral y que no son “objetivos” (en el sentido de cuantificables o demostrables por la posesión de un título específico) se pueden destacar:

Interés y motivación por la formación y el aprendizaje continuo: la rapidez con la que se producen los cambios en el entorno y dentro de las empresas hace que los conocimientos se queden obsoletos con rapidez.
Por esto, las empresas buscan trabajadores que tengan una predisposición a su formación continuada que les permita adaptarse a estos cambios tanto para seguir desempeñando sus puestos de trabajo.

Flexibilidad: las funciones que se desarrollan en los puestos cambian de forma significativa con gran celeridad; se requiere que los trabajadores se adapten con eficacia a los cambios que se producen en el entorno y en la empresa. Se valoran los profesionales polivalentes y adaptables.

Seguridad en sí mismo: es una característica necesaria para que, éstos sean capaces de tomar decisiones en su ámbito de actuación y organizarse su propio trabajo.

Se valoran los trabajadores que plantean iniciativas que permiten mejorar los resultados o mantenerlos dedicando menos recursos.

Capacidad de comunicación y de trabajo en equipo: los entornos colaborativos, en donde equipos multidisciplinares de la propia empresa (o de diferentes organizaciones) trabajan juntos para conseguir un objetivo común, son cada vez más habituales.

Integrarse de forma eficaz en estos equipos requiere poseer habilidades de comunicación y capacidad para las relaciones interpersonales.