El proceso de selección visto por el candidato

El candidato conoce perfectamente sus puntos fuertes y sus áreas de mejora, sabe cuáles son las características diferenciales que tiene respecto a otros candidatos, ha definido sus metas profesionales, ha preparado un currículum vítae adecuado y ha establecido su plan de actuación ante el proceso de selección.

Llega el momento de poner en juego las habilidades desarrolladas y las técnicas aprendidas para incorporarse a un proceso de selección. El hecho de estar en él puede significar el fin de una etapa en el camino hacia el momento de buscar empleo.

No hay dos procesos de selección iguales: cada empresa tiene sus procedimientos de selección, utiliza un tipo de pruebas u otro, mantiene un estilo de relación diferente con los candidatos, etc.

Además, los candidatos que se presentan y que compiten con otros aspirantes no serán los mismos aunque sea la misma compañía la que en dos momentos distintos desarrolle un proceso de selección para incorporar candidatos al mismo puesto.

A pesar de esto, la mayor parte de las veces, recursos humanos establece unas etapas comunes; en esta unidad se van a analizar estas etapas básicas de las que consta un proceso de selección, pero no desde la óptica del seleccionador, sino desde la del candidato.

En un primer apartado se detallarán estas fases comunes que se dan en la mayor parte de los procesos de selección, explicando su contenido y las pautas que debe seguir el candidato para actuar en ellas y, en apartados diferenciados se estudiaran con mayor detalle los dos tipos de técnicas más utilizadas en los procesos de selección y que mayor peso tienen en la decisión final de optar por un candidato u otro: las pruebas de selección y especialmente la entrevista.

Aunque el proceso de selección finaliza con la decisión por parte de la empresa de incorporar a un candidato y con la aceptación de éste de la oferta, en el último punto se dan indicaciones para ayudar a que la integración del candidato en su nuevo puesto de trabajo se produzca de la mejor manera posible.

Conviene recordar que no existen “recetas mágicas” que garanticen que una candidatura va a ser la seleccionada; existen múltiples factores que influyen en los procesos de selección que no son controlables por los candidatos.

No obstante, el que el candidato conozca cómo se desarrolla normalmente un proceso de selección le permite reducir la incertidumbre y dar lo mejor de lo que es capaz cuando se enfrenta a él.