Construcción y mantenimiento de tu perfil profesional

Una vez construido el perfil profesional llega el momento de empezar a crear la red de contactos.

Lo más habitual es que el perfil social que se empiece a construir contando entre los primeros contactos con conocidos y a través de ellos, ir aumentando de forma paulatina.

Hay plataformas que permiten volcar la libreta de direcciones de la propia cuenta de correo electrónico y gestionan el envío de una invitación para conectarse a esa red a cada uno de los contactos.

Esta funcionalidad se puede utilizar para acelerar el proceso inicial de creación de la red social.

Una vez iniciada la red con las personas conocidas, lo normal es ir incrementándola con “contactos de los contactos”, personas con las que no se tiene ninguna relación directa pero que, a través de un contacto propio, se encuentran en la red social.

Como se veía en la teoría de los seis grados de separación, estos contactos crecen de forma exponencial; en la figura siguiente se refleja, obtenida de un usuario real de LinkedIn, el volumen de la red de contactos hasta tres grados de distancia.

Las redes suelen mostrar las personas conocidas que hay en común con profesionales con los que a priori puede interesar estar en contacto; para incluirlos en la propia red es conveniente utilizar a contactos comunes con la persona a la que se quiere conectar para que intermedien “virtualmente”.

Para localizar gente interesante en las redes sociales profesionales, éstas ofrecen motores de búsqueda; su utilización permite identificar personas que pueden ser interesantes o que comparten intereses.

Cuando con estas personas no existe un nexo de unión que pueda ponerlas en contacto, se pueden llevar a cabo contactos “a puerta fría”; para no provocar un rechazo, en este tipo de contactos siempre hay que elaborar un mensaje adecuado indicando las razones por las que se quiere incorporar a la persona contactada a la propia red.

Otra forma de incrementar la red es mediante la participación en grupos de debate, foros y discusiones. Por definición, la pertenencia a una red implica participar en ella de forma activa, aportando opiniones en debates, liderando grupos, etc.

Para ello es necesario localizar grupos en los que se debata sobre temas relacionados con los propios intereses personales y profesionales y participar en ellos de forma activa.

La propia participación, aportando ideas de valor, hará que otros profesionales tomen la iniciativa del contacto; la revisión de los grupos y sus miembros, también permitirá identificar otros profesionales a los que sea interesante tener en la propia red de acuerdo con los objetivos establecidos.

Además, esta participación, bien enfocada, permitirá que el perfil sea conocido entre el grupo de empresas o el colectivo de interés en el que trabajar; ser conocido y reconocido por las aportaciones hechas en los grupos, es un elemento diferenciador de una candidatura, que multiplica las posibilidades de ser contactado por un potencial empleador.

La participación adecuada en grupos mejora el posicionamiento profesional de quien la hace y aumenta su visibilidad frente a headhunters, empresas de selección y empresas finales.

La forma de mantener una relación fructífera con los contactos realizados en la red es cuidándolos. De nada sirve invitar a otras personas a que formen parte de la propia red si luego, una vez que han aceptado la invitación, no se van a tener más iniciativas de colaboración o si una vez que son miembros de la red no se les contacta para nada.