Consejos para realizar las pruebas de selección

La finalidad de la utilización de pruebas en el proceso de selección es conocer en detalle características (intelectuales o de la personalidad) de los candidatos relacionados con el perfil definido para el puesto.

Si damos por supuesto que el perfil requerido a los candidatos está correctamente elaborado y que las pruebas que se han seleccionado miden las características relevantes del perfil, los resultados que se obtengan en las pruebas servirán para decidir con el mínimo margen de error qué candidatos son los más adecuados.

En este sentido, la “habilidad” de “engañar” a los tests consiguiendo obtener unos resultados que no se corresponden con la realidad o proyectando una imagen distinta a como realmente se es se vuelve en contra del candidato y de la empresa.

Un candidato seleccionado gracias a su habilidad para manipular los tests podrá conseguir el trabajo, pero su bajo nivel de ajuste a los requerimientos del puesto hará que su rendimiento en el mismo sea bajo y que su nivel de motivación y satisfacción estén muy lejos de lo que sería deseable.

No obstante, a continuación se ofrecen una serie de consejos para obtener los mejores resultados en las pruebas, entendiendo por mejores, los que mejor reflejen las aptitudes y la forma de ser y de actuar de los candidatos.

Cuando un candidato se enfrenta a la realización de una prueba, se le dan instrucciones precisas para que la realice y, normalmente se pregunta si hay alguna duda sobre su realización.

Es importante atender a estas instrucciones (o leerlas con detalle si se dan por escrito) y preguntar si hay algún aspecto que no se entiende.

Es conveniente revisar de forma general toda la prueba antes de empezar, para obtener una visión global de su dificultad y contenido y poder distribuirse adecuadamente el tiempo.

Hay que afrontar la realización de las pruebas con confianza en sí mismo y con seguridad en las propias capacidades.

Durante la realización de las pruebas hay que evitar distraerse.

Las pruebas que miden inteligencia y aptitudes (aquellas en las que se da un tiempo cerrado para su contestación) hay que contestarlas de manera ágil, evitando quedarse estancado.

En este tipo de pruebas, los errores normalmente penalizan (restando sobre la puntuación obtenida que se deriva de los aciertos), por lo que no es recomendable contestar al azar; en los casos en que haya dudas, es preferible saltar a la siguiente pregunta dejando una sin contestar que contestarla de forma inadecuada.

Si se tiene oportunidad de conocer con antelación el tipo de pruebas que se van a realizar y se tiene acceso a alguna de ellas es conveniente practicar antes de afrontar la situación real.

Las pruebas destinadas a evaluar “la personalidad” (estilos de trabajo, características personales, actitudes, competencias, rasgos, etc.) no tienen un tiempo límite de realización; no obstante lo habitual es que la persona que aplica la prueba de una indicación del tiempo que es “normal” emplear en su cumplimentación.

En esos casos, es conveniente no desviarse en exceso de ese tiempo; el hacerlo puede ser un indicador de que se ha contestado a las preguntas sin prestarles demasiada atención o que se ha dudado mucho en las respuestas para tratar de manipularlas.

La base en la contestación de las pruebas de personalidad es la sinceridad, el “ser uno mismo”, no sólo por el temor a ser descubierto a través de las escalas de sinceridad de estos cuestionarios tratando de dar una imagen distorsionada de cómo realmente se es, y que este hecho actúe en contra de la candidatura, sino también para dar consistencia al perfil real.