Becarios. ¿Empleado tóxico o directivos incompetentes?

Llevando la pregunta al terreno del primer empleo, las becas y pasantías, cabe preguntarse lo siguiente: ¿Quién es el que lleva a la intoxicación de una empresa? ¿Un empleado displicente o un directivo incompetente?

Si contamos con que muchos de los universitarios, con una o dos carreras cursadas, algún máster o curso de postgrado, con conocimiento de, al menos, dos idiomas y conocimientos de informática, accedemos a la primera oportunidad laboral para sacar el trabajo incómodo y aburrido, es decir, el trabajo que nadie desea desempeñar, podríamos concluir que en la mayoría de las ocasiones no es el trabajador el que intoxica, sino el jefe el que permite la situación.

Hace años, el becario, el de las prácticas, el nuevo, era aquél que hacía las fotocopias y servía el café. Hoy en día se ha constatado que gracias a nuestra formación, además de eso, podemos hacer lo mismo que cualquier compañero, y en muchísimas ocasiones sacar montones de trabajo más, con la misma, como mínimo, calidad final.

Es frecuente escuchar a muchos directivos relacionando empleado tóxico con becarios o recién llegados al mercado laboral sin pararse a pensar que son ellos los que están “envenenando” a estos empleados.

Un directivo debiera preocuparse por descubrir y escuchar a aquéllos a los que menos caso se les suele hacer, bien porque son los nuevos, hacen el trabajo más desagradecido, o porque están en una esquina, sin libertad para tener imaginación y desarrollar todo lo que han aprendido, visto y vivido.

Si los jefes se comportaran de este modo evitarían conflictos, holgazanería y conseguirían trabajadores competentes, que no perderían el tiempo y no tendrían ganas de complicarles la vida.