Ahora las empresas contratan por proyectos

Las prácticas no son la única posibilidad de empleo para los jóvenes talentos. Hoy en día las empresas están muy interesadas en contratar por proyectos específicos. ¿Te interesa esta modalidad de empleo?

Es un hecho: muchas empresas están recortando su plantilla. Con esta acción se ahorran mucho dinero al año. También se ajusta muy bien a las necesidades de empresas en crecimiento.

Pero para poder alcanzar los niveles de productividad recurren a la contratación de talento por proyectos. Normalmente se trata de contratos cortos, no renovables y enfocados a objetivos. Queda claro es que esta modalidad trae beneficios a las empresas pero, ¿qué pasa con los empleados?

Parte de mi experiencia laboral  ha sido en empresas de desarrollo web, que es un campo en constante expansión por lo que el volumen de trabajo a veces nos abrumaba. En esos casos recurríamos a la contratación a destajo. Diseñadores y programadores se unieron a nuestro equipo por tiempo determinado, y después de demostrar talento y empeño, más de una vez propusimos a estos muchachos que nos acompañaran en la empresa de manera permanente. Sorpresivamente la mayoría declinaba el ofrecimiento.

Al principio yo no los comprendía. Me parecía que darle la espalda a un contrato fijo, con bonificaciones, seguro médico y otros beneficios propios de los empleados era una locura.

Tanta fue mi insistencia en averiguar la fascinación por esta forma de trabajo, que fui haciendo confesar a cada uno. Unos hablaban de libertad, otros de administrar su propio tiempo, otros de dinero y los más talentosos hablaban de la capacidad de tener varios trabajos al mismo tiempo, lo que multiplicaba sus ingresos.

Oír esas historias por separado no ayudaba a tener una perspectiva clara, pero una vez que uní las piezas lo entendí: el freelancer construye el trabajo a su medida. No se ata a las formalidades (de tiempo o vestimenta) de una oficina, no depende de terceros para tener acceso a ciertos recursos, puede establecer prioridades de vida porque es dueño de su tiempo y, por raro que parezca, cobra más.

Claro, esto no siempre era así. Había momentos de sequía de proyectos donde no conseguían ni un contrato, había momentos en los que hubieran preferido tener el soporte de una empresa y había muchos momentos amargos donde un seguro médico les hubiera ahorrado lágrimas. Además, con tantos desempleados en el mercado, estos profesionales deben estar especializados, mostrar un talento sobresaliente y saber adaptarse a los clientes si en verdad querían vivir de su trabajo en esta modalidad.

Por ahora estas preguntas se quedarán sin respuesta, pero para quien ya ha probado el sabor de la libertad laboral, el del trabajo freelance es un recuerdo que nunca deja de pulsar. Muchos de mis colegas, de hecho, acarician en secreto esa posibilidad y de vez en cuando, anuncian su deseo de hacerse consultores o de trabajar por su cuenta.